sábado, 23 de julio de 2016

Hipótesis de la alteración intermedia

Trasplantar hipótesis y teorías de un ámbito de la realidad a otro, de una disciplina a otra, puede ser una fuente de creatividad. Pero también puede ser arriesgado.

Leía hace unos días en el libro de Charles Duhigg Más agudo, más rápido y mejor: Los secretos para ser más productivo en la vida y en el trabajo sobre la hipótesis de la alteración intermedia, descrita en los años 70 por el ecólogo Joseph Connell para explicar las causas de la diversidad y homogeneidad biológica de los ecosistemas. No he podido dejar de hacer un ejercicio de trasplante desde la ecología a la sociología.

Connell, interesado en el estudio de la diversidad biológica, había estudiado durante años bosques y paisajes marinos australianos. Sus observaciones evidenciaban que en aquellas regiones en las que no se habían producido alteraciones significativas (incendios o caídas de árboles), una especie se había convertido en dominante, lo que había producido una disminución radical de la biodiversidad. Cuando, por el contrario, se había producido una perturbación demasiado grande (p.ej. una gran tormenta que había arrasado un terreno), sólo las especies más resistentes habían sobrevivido, lo que también había reducido drásticamente la biodiversidad. ¿Cuándo se observaban índices de biodiversidad más elevados? Cuando se había producido una alteración intermedia en el ecosistema.

La conocida como hipótesis de la alteración o perturbación intermedia, de cuyo carácter universal dudan algunos investigadores, sugiere que en ecosistemas maduros, la presencia de perturbaciones intermedias permite mantener niveles de biodiversidad mayores a los que habría en ausencia de dichas alteraciones. Alteraciones muy grandes disminuirían fuertemente la biodiversidad, mientras que alteraciones muy pequeñas no tendrían apenas efecto en la biodiversidad.

La hipótesis de la alteración intermedia nos muestra que aunque todos los hábitats están colonizados por varias especies, con el tiempo, una o varias especies tienden a imponerse. Sin alteraciones intermedias se produce una exclusión competitiva, por la que las especies más fuertes se convierten en dominantes y excluyen a otras especies de la competición. Esto se traduce en una reducción de la biodiversidad.

La cuestión es, ¿se produce esta exclusión competitiva en otros ámbitos de la realidad (vida política, mercado, desigualdad social, estructura urbana)? La idea no ha dejado de rondar en mi cabeza estos días. En un escrito de Kyriakos M. Kontopoulos, The Logics of Social Structure, he encontrado una referencia al problema de la exclusión competitiva en la vida social: la creación de oligopolios y monopolios y fenómenos como la gentrificación, por los que unas clases sociales desplazan a otras clases sociales de determinadas áreas de la ciudad.

Las organizaciones y las sociedades son sistemas complejos adaptativos. Resulta, por tanto, interesante plantearse qué efecto tienen las alteraciones intermedias (reformas socio-políticas, organizativas, significativas). ¿En qué medida su efecto es superior al de las alteraciones radicales (revoluciones) o al business as usual?

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